Cuando cae la noche en el Bosque de Chapultepec, entre árboles, senderos y fuentes, aparece un habitante silencioso, curioso y muy importante para el equilibrio de este ecosistema: el tlacuache. Aunque muchos le tienen miedo o lo confunden con una “rata gigante”, en realidad este pequeño marsupial es un héroe ambiental y una pieza clave para la vida del bosque.
En la tradición mesoamericana, el tlacuache tenía un papel especial. Cuenta una leyenda que fue el encargado de robar el fuego a los dioses para entregárselo a los humanos. Por eso, en muchos pueblos originarios es visto como un animal sabio, valiente y protector.
El tlacuache (Didelphimorphia) es el único marsupial que vive en México. Sí, al igual que los canguros, las hembras cargan a sus crías en una bolsa o marsupio, una especie de “bolsa mágica”.Cuando las crías nacen, son minúsculas y muy frágiles: pesan menos de un gramo y apenas miden unos milímetros, parecen más bien un embrión que un animal completo. A esa edad tempranísima, la bolsa en el vientre de las hembras funge como una incubadora natural: las crías reptan hasta la bolsa de la mamá, donde encuentran calor, seguridad y los pezones de los que se alimentan. En el marsupio terminan de desarrollarse, creciendo poco a poco hasta que pueden salir a explorar. Cuando los bebés están más grandecitos, dejan la bolsa y se cuelgan de la espalda o el lomo de la madre. Así, la mamá tlacuache puede andar con hasta 13 bebés trepados como si fueran aventureros en excursión.
Los tlacuaches del Bosque
En el Bosque de Chapultepec se encuentran principalmente tlacuaches de la especie Didelphis virginiana, conocida como “tlacuache norteño” u “oposum de Virginia”. Son adaptables, nocturnos y muy resistentes: pueden vivir tanto en áreas boscosas como en zonas urbanas.
Los tlacuaches son noctámbulos profesionales: salen a explorar cuando oscurece, buscando comida y moviéndose en silencio. Se alimentan de frutos, insectos y pequeños animales, ayudando a controlar plagas y a dispersar semillas. Aunque en el Bosque de Chapultepec no corren el horrible peligro de ser devorados por una víbora de cascabel, ellos son inmunes a las mordeduras de estas víboras y una técnica de supervivencia que practican ante los depredadores es la de hacerse el muerto, cuando se sienten en peligro, caen inmóviles y despiden un olor desagradable para ahuyentar a los enemigos.
El Bosque de Chapultepec es un gran refugio de vida silvestre en medio de la ciudad. En él conviven aves, mariposas, pequeños mamíferos, anfibios y reptiles. Cada ser que lo habita cumple importantes funciones ambientales, el tlacuache regulan poblaciones de insectos y pequeños animales, contribuyen a la fertilidad del suelo al dispersar semillas, son indicadores de que el bosque está sano, por todo esto es muy importante cuidar y proteger todos los espacios del bosque.
Lamentablemente, el tlacuache ha sido víctima de prejuicios y falta de información. Muchos los persiguen porque creen que son plaga, pero la realidad es que son inofensivos y benéficos.
Si los vemos en Chapultepec (o en cualquier parte de la ciudad), lo mejor es no molestarlos ni intentar atraparlos, no alimentarlos con comida procesada y mantener limpios los espacios, para que encuentren alimento natural y seguro.
Al proteger su hábitat en el Bosque de Chapultepec, también aseguramos que toda la cadena de vida —desde polinizadores hasta aves y mamíferos— se mantenga fuerte y en equilibrio.
Así que la próxima vez que visites Chapultepec y escuches ruidos entre las hojas al anochecer, no pienses en fantasmas ni en “ratas gigantes”. Puede que sea un tlacuache haciendo su ronda nocturna. Un pequeño guardián del bosque que, desde tiempos ancestrales, nos recuerda la importancia de convivir en armonía con la naturaleza.
Si te interesa este tema puedes ver el webinar “Tlacuaches y Cacomixtles, animales urbanos”, impartido por el dinosaurio Dippy y la bióloga Graciela Jiménez Zambrano, Coordinadora de Difusión y Medios del MHNCA.