Es una gran alberca circular que está conectada a los antiguos manantiales al pie del Cerro del Chapulín y desde donde fluyó el agua para la Ciudad por más de 400 años.
Según la tradición en estos baños nadaron el emperador de los aztecas y Maximiliano de Habsburgo.
Actualmente se encuentra en proceso de rehabilitación. Su acceso más cercano es la Puerta de Flores.